En este caso he preparado un relleno a base de bacalao y palitos de cangrejo. Hay que preparar una buena bechamel y añadir ese picado de bacalao y chaska. El engorro empieza cuando hay que rellenar los pimientos. Los venden en tarros de cristal a muy buen precio. Los los relleno con una cuchara de desayuno con mucho mimo y paciencia.
Esta receta tiene una cosa buena. Los podéis poner en porciones en un tuper y congelarlos. Cuando queráis comerlos solo los tenéis que sacar y meterlos al horno unos minutos. Suelo preparar una salsa de pimientos del piquillo. Los sofreis con mantequilla muy típico de chefs franceses e ingleses. Le da untuosidad a la salsa, y añadir un poco de azúcar. Es mi truco, le quita acidez y le da un sabor exquisito.
Tanto la salsa como pimientos congelan muy bien sin perder propiedades, sabor y presencia.
Bon appètit y disfruten de esta receta.

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