¿Te ha pasado alguna vez que abres la nevera y te encuentras con un panorama desolador? Esas tres lonchas de jamón cocido que ya están pidiendo la extremaunción, medio brick de tomate frito triste y abandonado en una esquina, y unas lonchas de bacon jugando a la guerrilla en la bandeja del fiambre...
No lo tires. No lo llores. Celébralo, porque estás a diez minutos de marcarte una obra maestra de la cocina de supervivencia.
Los Ingredientes (o el escuadrón de salvamento)
Unas lonchas de jamón cocido (esas que empezaban a dudar de su propio destino).
Bacon en guerrilla (el número de lonchas que hayan sobrevivido).
Medio brick de tomate frito (el que llevaba tres días mirándote fijamente).
2 huevos (los auténticos héroes de esta historia).
Un chorrito de aceite de oliva (para darle un toque de elegancia a la tragedia).
El Paso a Paso
La emboscada inicial: Pon una sartén a fuego medio con un hilo ridículo de aceite —recuerda que el bacon ya trae su propia fiesta de grasa—. Echa las lonchas de jamón y de bacon. Deja que se doren, que chisporroteen y que recuperen la dignidad perdida.
El baño de masas: Cuando el ambiente esté bien caldeado y el bacon chispee con alegría, vacía sin piedad ese medio brick de tomate sobre la sartén. Remueve un rato, deja que todo se conozca, se perdone y haga las paces mientras reduce la salsa.
El golpe de gracia: Haz un par de huecos entre el descontrol de la carne y el tomate, y casca los dos huevos directamente ahí. Tapa la sartén si quieres que la clara cuaje rápido sin perder la yema líquida. Dejas que se hagan al gusto y... ¡punto y final!
Sirve directamente en la sartén (porque hoy no estamos para fregar innecesariamente) y asegúrate de tener a mano media barra de pan. No habrá supervivientes.
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