CARPACCIO DE SOLOMILLO DE CERDO

Como siempre os digo, el solomillo de cerdo es un corte excepcional y extraordinariamente versátil que, en esta preparación, rinde muchísimo.

El secreto comienza congelando la pieza previamente para poder laminarla en lonchas finísimas. Para atemperar la carne lo justo sin cocinarla, dale dos golpes breves de 15 segundos en el microondas. A continuación, con un cuchillo perfectamente afilado, corta las lonchas lo más finas posible; notarás que el interior conserva un punto helado, pero es precisamente ese firme contraste lo que facilita un corte limpio y preciso.

Deja que la carne alcance la temperatura ambiente. Si buscas una textura ultramórbida y extrafina, coloca las lonchas entre dos láminas de papel film transparente y pasa suavemente el rodillo de cocina para aplanarlas.

Para el emplatado, dispón una elegante cama de rúcula fresca y distribuye por encima las láminas de solomillo. Salpimienta al gusto con sal en escamas y pimienta recién molida. Remata el conjunto con un hilo generoso de aceite de oliva virgen extra de primera extracción, unas gotas de zumo de limón recién exprimido y una lluvia abundante de queso parmesano recién rallado.

Listo para disfrutar. Si quieres aportar un toque ácido y alcaparrado irresistible, añade unas alcaparras al gusto justo antes de servir.

 

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