Aunque la técnica de freír huevos batidos existe desde el Imperio Romano, la expresión tortilla francesa se popularizó en España durante la Guerra de Independencia a principios del siglo XIX. Pero del origen de esta tortilla hablaremos en otro blog.
Esta sencilla tortilla de bacalao, se compone de unos básicos ingredientes. Primeramente cortamos un poco de cebolla en juliana al igual que un poco de pimiento verde italiano y un diente de ajo y sal. Se pocha todo ello a fuego lento con un chorrín de aceite de oliva virgen extra. A fuego medio bajo, queremos que quede muy pochadito sin que se dore ni se queme. Yo hecho un pellizco de azúcar. Este proceso es lento, pero es la base. Una ves que vemos que la textura es la adecuada, añadimos unos pequeños trozos de bacalao desmigado, Ahora es el momento de subir un poco el fuego. Esperamos a que esté hecho. Es el momento de cascar los huevos directamente sobre la sartén. Removemos sin batir, y dejamos que el huevo vaya cuajando. A mi personalmente no me gusta muy cuajado. Operamos como si de una tortilla francesa clásica se tratara. Y ya la tenemos.
Servir en un plato y a disfrutar.
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