Tanto la berenjena como el calabacín, son consideradas botánicamente como frutas, al igual que el tomate, por poneros un ejemplo. Pero son considerados en las artes culinarias como hortalizas o verduras, por su preparación y elaboración. Estos desapercibidos, económicos pero dignos productos han sido elaborados de diversidad de maneras. En cremas como la de calabacín con queso, en pistos con huevo con berenjena incluida, fritos y asados en barbacoa. Pero os voy a dar una receta fácil y sencilla y además cunde mucho.
Con un solo calabacín hermoso y una buena berenjena podemos preparar este delicioso plato, tanto para aperitivo como para acompañamiento de carnes y pescados. Empecemos.
Lávalos bien y sécalos. Pues los vamos a preparar con piel. Los cortamos en rodajas y las disponemos en un plato. Las salamos y las dejamos reposar. Es para que suelten el agua. No os preocupéis si la berenjena empieza a oxidarse y ponerse marroncilla, no afectara al sabor ni a la presencia, pues irá rebozada. Escurrir el agua y empezar el rebozado. Ya sabéis, pasáis por harina, mojáis en huevo y la sartén. Que el aceite no esté como el infierno, demasiado caliente, para que queden bien esponjosas por dentro y el huevo batido quede doradito por fuera. La apartamos del fuego y vamos colocando las rodajas en un plato con papel absorbente. Se pueden degustar en caliente o templado. Yo me las he comido frías igualmente. Lo bueno que tienen es que se conservan muy bien un par de días o tres en la nevera. Igual más, aunque yo no les he dado tiempo.
Para conservarlas en el frigorífico (que chorrada, yo digo siempre nevera), las metéis en un tuper separándolas con papel absorbente. Y, cuando queráis disfrutar de ellas, sacáis las que necesisitéis y al microondas. Siguen estando exquisitas o mejor.
Buen apetito.
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